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31 ago. 2008

NOS QUEDAMOS SOLITOS

Parece que fue ayer mismo pero hace ya casi 2 años que mi pequeña tuvo que marcharse a vivir fuera de casa por motivos laborales. Es azafata de vuelo y Cadiz no tiene aeropuerto asi que es un poco difícil que se hubiera quedado, jeje.
El caso es que recuerdo la primera vez que la acompañamos a su nueva vivienda que alquilo junto a 2 compañeras. Nos juntamos los padres de las tres acarreando maletas y demas utensilios.
Las madres comprobando el funcionamiento de grifos, calentador, etc. Los padres quedando para tomar algo luego y probar si la TV funciona.
Alli tratamos de hacernos los duros y de hacer ver que era ley de vida, que no pasaba nada, que era normal vamos. Pero a la hora de la despedida, justo cuando arrancabamos el coche, mi niña que fue la que mas entera se mostro de todas sus compañeras dejo caer una lagrima mientras asomaba la cabeza por la ventanilla del vehiculo para darnos un beso.
Ese fue el detonante para que todos acabasemos como magdalenas, llorando como en un culebron venezolano.
El caso es, que ayer mismo. Mi pequeño, tuvo que marcharse tambien a trabajar fuera ya que aquí en Cadiz es imposible. Se marcho junto con un amigo en su coche, mas de 1000 kms. Se fue ya casi oscureciendo para conducir toda la noche.
Yo me habia mantenido frio los dias antes intentando aparentar calma ya que su Madre estaba lo suficientemente nerviosa por los 3. Pero cuando bajamos a la calle a ayudarlo a cargar las maletas en el coche, nos dimos cuenta de que se iba de verdad. Le dio tal abrazo a su Madre que hasta el amigo suyo se tuvo que abrazar a mi tambien.
Nos despedimos y vimos como se alejaba el coche. Sin hablar una palabra, nos abrazamos mi mujer y yo, sin hablar, solo dejando fluir las lagrimas. Como zombies, pasamos de largo la puerta de nuestra casa y le dije sigueme por favor. Ella asintió y me abrazo y asi juntos comenzamos a caminar con paso cada vez mas acelerado y sin haberlo hablado antes los dos nos dirijimos al mismo sitio, al Mar.

Necesitaba que el Mar, su briza, su espuma fresca golpeara nuestras ardientes mejillas y nuestros ojos empañados y que una bocanada fuerte de aire nos entrara en los pulmones y volviera a hacer latir nuestros corazones pues nos habiamos quedado sin aliento.
Poco a poco nos fuimos rehaciendo y aceptando que los polluelos han abandonado el nido, han desplegado sus alas y comenzado a volar por si mismos.
Es ley de vida, lo se, pero Me cago en esa ley
Su casa siempre sera esta, sus habitaciones siempre estaran ahí, pero no es consuelo suficiente.
En fin, ojala no fuera tan egoista, sobre todo teniendo a tantos amigos separados de sus familias por la distancia. Pero esto va tambien por todos ellos, pues se que el cariño que une nuestros corazones nos ayude a llenar este vacio que queda en nuestro interior.
Gracias por compartir este pequeño desahogo.